Ruta a la Ciudad Perdida de Colombia 4 o 5 días


Todos los detalles del itinerario de 4 o 5 días

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A continuación os explico mi experiencia personal y todos los detalles día a día de la ruta de 4 o 5 días a la Ciudad Perdida de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Para los que oís hablar de la Ciudad Perdida por primera vez, aquí os dejo 5 datos básicos:

  • La Ciudad Perdida es una de las 7 maravillas de Colombia. La cultura de los Tayrona construyó la Ciudad Perdida 600 años antes que el Machu Picchu.
  • Se descubrió hace apenas 50 años después de 400 años sepultada bajo la selva y solamente hace 10 años que es accesible al turismo, ya que era una zona controlada por las FARC.
  • Solamente se puede acceder a pie y con agencia, a través de una ruta de 60 km (ida y vuelta), con un desnivel acumulado de 3000 metros, que se completa en 4, 5 o 6 días.
  • Las condiciones son de extrema humedad, lluvias torrenciales, barrizales y mosquitos hambrientos. Implica caminar por empinadas cuestas y cruzar el río Buritaca repetidas veces con caudales que pueden llegarte hasta al pecho. No tiene dificultad técnica, pero ayuda tener buena forma física.
  • Se recomienda estar vacunado contra la fiebre amarilla.

Día 1 - Santa Marta - Machete Pelao (El Mamey) - Campamento Adán

Distancia aproximada: ~10km

El primer día nos presentamos a las 8:30am-8:45am en las oficinas de la empresa con la que decidimos hacer el trekking, que en nuestro caso fue Expotur. Allí pasaron lista, se hicieron las gestiones burocráticas que faltaban y dejamos nuestras mochilas grandes en un piso contiguo a las oficinas.

Una vez nos libramos del peso extra nos asignaron un guía, Camacho, quién nos agrupó por idioma en nuestro caso. Cada grupo llevaba 2 guías, uno español y un traductor, excepto en nuestro caso que juntaron a todos los que hablábamos español con un solo guía. Fue un grupo de 11 personas: 3 chicos españoles, 3 parejas colombianas y nosotros dos.

Una vez asignado el guía y formado el grupo, sobre las 9:30 am nos dirigimos a los 4x4. Allí las mochilas fueron al techo y nosotros de 10 en 10 en los coches. Nos esperaba un trayecto de 1 hora y media hasta llegar a La Aguacatera, donde se encuentra la entrada al Parque Arqueológico Teyuna - Ciudad Perdida. Allí hicimos una breve parada para estirar las piernas y ponernos una pulserita que nos garantizaba la entrada al parque.

Continuamos la ruta, esta vez por una pista forestal que cada vez lo parecía menos. Después de una larga y movidita hora llegamos a El Mamey, más conocido como Machete Pelao, muy agradecida al conductor por sus habilidades al volante.

En Machete Pelao, un pueblito muy pequeño de donde Camacho es originario, nos sirvieron la primera comida y conocimos nuestro pinche y guía de backup Duber, alias “Pechito”. Aquí, probablemente encuentres otros grupos que acaban de completar el trekking y ya están de vuelta. Si tienes curiosidad puedes preguntarles cómo les fue. La aventura empieza con la barriga llena y con 4 horas de caminata por delante. Nos embadurnamos bien de protector solar, nos rociamos con repelente de insectos, Camacho nos hizo una introducción de lo que nos esperaba y nos pusimos en marcha.

Durante esta primera jornada te vas cruzando gente que está a punto de finalizar su aventura, unos más frescos que otros. El camino de hoy se hace por una pista bastante ancha y fácil, en la que hay bastante tráfico de motos que suben y bajan material. Por otro lado es un terreno con muy poca sombra, con bastantes pendientes y nos tocó caminar bajo un sol de justicia. Hay que mojarse los pies muy pronto para cruzar por primera vez el río Buritaca. Tenía las sandalias a mano, pero me pareció una pérdida de tiempo quitarme las botas y ponerme las sandalias para cruzar un río con el agua por los tobillos. Así que opté por hacerlo descalza y mantener mis sandalias secas un poco más de tiempo.

En un momento de la ruta, llevábamos 45 minutos de subida bajo el sol, cuando de repente nos sorprendió un avituallamiento, como si de un oasis se tratara, con una paradita de sandía a nuestra disposición y un señor con una neverita vendiendo agua y otras bebidas. Durante el camino, encontraréis varios avituallamientos que te dan la vida y donde descansas un poquito antes de continuar.

En Sierra Nevada suele hacer buen tiempo por la mañana y suelo llover de forma torrencial por las tardes. A lo largo del camino hay bastantes barrizales. Si tenéis la suerte de pasarlos sin lluvia, como nos pasó a nosotros, simplemente se te hundirán un poco las botas. Si por el contrario os toca pasarlos con lluvia será uno de esos momentos duros de la ruta. Después de una bajada de barro infinita, por fin vimos unos techos de uralita entre el verde de Sierra Nevada. Parece que habíamos llegado a nuestro primer campamento, Adán.

Las instalaciones eran mucho mejor de lo que había imaginado: tazas de WC y duchas (de agua fría), lavabo con espejo, literas con mosquiteras bastante nuevas, almohada y hasta algún enchufe para poder cargar el móvil. Pechito nos asignó una litera y nos ordenó ir a disfrutar del pozo de agua natural del río Buritaca antes de cenar. El agua está congelada pero es genial para relajar nuestra cansadas piernas. Normalmente los campamentos se encuentran al lado del río, así que si el nivel del agua es seguro, puedes disfrutar de estas piscinas naturales y relajarte un poco después de la caminata.

Cada grupo tiene un cocinero asignado que también hace el trekking, siempre con minutos de ventaja para poder tener la comida hecha en cuanto llegamos. Nuestro chef, Ismael, nos sirvió un pescado entero frito, con arroz, patacón y ensalada y de postre siempre cae alguna chocolatina que va bien guardarse para la ruta del día siguiente. Si eres vegetariano o vegano no desesperes, las agencias te lo preguntan cuando reservas el tour y se adaptan a tus necesidades sin problema.

Os recomiendo mangas largas después de la ducha, pues hace fresco y los mosquitos también tiene hambre. Después de cenar, Camacho se unió a nosotros y nos dio una interesante charla sobre la historia de la Sierra Nevada y su conflicto armado. Sobre las 20:00h ya llovía de forma torrencial, que es lo habitual, y nos metimos en la cama. En la Ciudad Perdida se hace todo muy pronto por aquello de que llueve a partir de las 16:00-17:00h, y hay que empezar a caminar muy pronto por la mañana para evitar que te pille por el camino.

Entre el murmullo del río Buritaca, la lluvia y los 10km que llevaba encima, me quedé frita en cuestión de segundos. Os aconsejo llevar un saco finito, para que haya algo entre esos colchones/mantas y vuestra piel, pues se dieron casos de chinches.

Día 2 - Campamento Adán - Campamento El Paraíso Teyuna

Distancia aproximada: ~20km

Esta será nuestra rutina durante los próximos 3 días:
5:00am levantarse.
5:20am desayunar.
6:00am caminar.

El segundo día se hace el tramo más largo, de unos 20 km desde el Campamento Adán hasta el Campamento Paraíso Teyuna, que se hace en dos tiradas. La primera desde Adán hasta Mumake, donde se hace una parada para comer (sobre las 11 de la mañana) y bañarse en el río y después desde Mumake hasta Paraíso Teyuna.

También es el tramo más bonito. El tráfico de vehículo motor se convierte en tráfico de caballos y mulas, estás totalmente adentrado en la selva, todo es verde, la naturaleza es alta y frondosa y la mayor parte del trayecto se hace bajo la sombra. Las vistas con los primeros rayos de luz son maravillosas.

En esta jornada entramos también en territorio indígena, de Wiwas y Koguis. Empezamos a cruzarnos con niñas y mujeres descalzas, con batas blancas y jinetes también de blanco, que cabalgan a toda velocidad. A decir verdad no fueron muy amables, apenas nos contestaron les cuando saludamos, no nos dedicaron ni una sonrisa y siguieron su camino bastante indiferentes a nosotros. Es cierto que no hablan ni Español ni Inglés, pero una sonrisa se entiende en todo el mundo. Supongo que no están del todo contentos de que cientos de turistas pasen por sus territorios a diario, aunque reciban ayudas gracias a esto.

Aún así, lo mejor de todo fue poder disfrutar de todo esto a solas. Las agencias se organizan de tal forma que los grupos salen escalonados en el tiempo y apenas te encuentras gente por el camino. Otra de las razones es que fuimos en plena época de lluvias, temporada baja, y había mucha menos gente que de costumbre. Nuestro propio grupo, que ya era pequeño de por sí (11 personas), también se partió por un tema de ritmos, y como las condiciones climáticas eran buenas y no había peligro, nuestro guía nos permitía ir a nuestro aire, reuniéndonos cada X tiempo en algún avituallamiento, o antes de cruzar un río si no lo veíamos claro.

Aparte de caballos, gallinas, cerdos, sapos gigantes y mariposas preciosas, vimos poca fauna a lo largo del recorrido. Supongo que esperaba ver algo más exótico, aunque quizá mejor así, ya que en Sierra Nevada habitan cientos de especies de serpientes, entre ellas la Mapaná, una de las más mortíferas. Lo que sí te encuentras una y otra vez son ristras de hormigas cargando trozos enormes de hojas, que son muy graciosas.

Por segundo día consecutivo no nos llovió en el camino y eso es buena noticia por muchos motivos: porque no te mojas (aunque vas empapado en sudor), porque cruzar barrizales es mucho más ágil y porque los ríos no suben de caudal repentinamente, con lo que cruzar ríos seguía siendo placentero, como un masaje relajante para los músculos.

Lo que se presentaba como el día más duro del trekking (que a nivel físico lo fue), también resultó ser el más tranquilo a nivel espiritual. Hizo un día espléndido, las vistas eran preciosas, y caminar sola en la selva me llenó de paz. Llegamos sin lluvia al Campamento Paraíso Teyuna, nos duchamos, cenamos y fue entonces cuando el cielo empezó a soltar agua.

Después de cenar, Camacho nos felicitó por nuestro esfuerzo, nos explicó el capítulo dos de la historia de Sierra Nevada, nos explicó lo que nos esperaba el día de mañana y nos dio ánimos para continuar.

Después nos fuimos a dormir. En este campamento ya no había almohadas y me costó un poco más dormirme. Pero no me quejo, al menos dormimos en literas cada noche y no en las hamacas como pasa en temporada alta, cuando no hay camas suficientes para todos.

Día 3 - Campamento El Paraíso Teyuna - Ciudad Perdida - Campamento Mumake

Distancia aproximada: ~10km

La rutina:
5:00am levantarse.
5:20am desayunar.
6:00am caminar.

Hoy “solamente” hay que subir a Ciudad Perdida. Es una horita de camino en la que se cruza el tramo más peligroso del Buritaca y hay que subir 1200 escalones de piedra, delgados y resbaladizos. El bonus es que podemos dejar las mochilas en el campamento, porque después comeremos aquí.

Si los días anteriores ha estado lloviendo mucho, el agua puede llegarte a la altura del pecho y la corriente es muy fuerte. Este era mi único temor del trekking a la Ciudad Perdida, cruzar este tramo del río. Por suerte para mí, no había llovido mucho los dos días anteriores y el agua solo me llegaba hasta los muslos. De todas formas, la corriente era fuerte.

Si el caudal del río es abundante, cruzas el río atado a la cuerda mediante un mosquetón. Y si realmente es imposible cruzar por el agua, se cruza en una especie de jaula-tirolina que cuelga sobre el río.

Una vez cruzado el río ya sea por tierra o aire, en unos pocos metros ya se empiezan a subir los delgados y resbaladizos escalones que nos llevarán a la Ciudad Perdida. Cuanto más pequeño tengas el pie, más fácil te será subir los escalones, pues algunos son realmente delgados y casi que es mejor subir de lado que de frente.

Sobre las 7:00 de la mañana llegamos a las primeras terrazas de Ciudad Perdida. Esperamos a que llegara todo el grupo y antes de empezar a explorar Camacho nos felicitó a todos y nos dio la tercera clase de historia sobre Sierra Nevada y Ciudad Perdida. Ahora teníamos 3 horas por delante para disfrutar del paraíso perdido.

La Ciudad Perdida es mucho más grande de lo que te puedas imaginar, hay varias zonas y todavía teníamos que subir muchos más escalones para obtener la famosa vista de las terrazas. He de admitir que, presenciar esta vista con los primeros rayos de sol, fue bastante espectacular.

En este bonito escenario y para celebrar nuestro logro, los guías nos trajeron un pica pica: una bandeja repleta de fruta, frutos secos, chocolate, queso, caramelos, etc. Después de las fotos de rigor y la pequeña celebración, nos pasamos por casa de Gimena, la mujer del chamán de la tribu Kogui. Tuvimos la oportunidad de estar un ratito con ella y sus hijos y les compramos unas pulseritas antes de irnos.

Una vez más me sorprendió la capacidad de organización de las agencias, para que todos los grupos pudieran tener su espacio y conseguir fotos sin demasiada gente.

Ahora nos tocaba deshacer el camino hasta el campamento Paraíso Teyuna. Volver a bajar mucho más de 1200 escalones, cruzar el río por tierra o aire y parar a comer y quizá pegarse un bañito.

Sobre las 12:00h volveríamos a ponernos en marcha, esta vez ya con la mochila de nuevo, 10 km hacia el siguiente campamento, Mumake.

Esa misma noche después de cenar, nos visitó Fermín, una personalidad dentro de la comunidad de los Kogui, quién nos explicó un poco sobre su cultura y su forma de vivir. Hubo ronda de preguntas donde se resolvieron algunas de nuestras dudas aunque no nos convencieron todas las respuesta. Nos fuimos a dormir ya muy satisfechos de haber podido ver la Ciudad Perdida.

Día 4 - Campamento Mumake - Machete Pelao (El Mamey) - Santa Marta

Distancia aproximada: ~20km

Último día de rutina:
5:00am levantarse.
5:20am desayunar.
6:00am caminar.

Los 40km acumulados ya pesaban en nuestras piernas. Fue bastante duro empezar este cuarto día y teníamos ganas de llegar al hostel, para ducharnos con agua caliente y comer algo mediterráneo.

A medida que fuimos avanzando y los músculos cogieron calor, cogimos buen ritmo. Hicimos menos paradas, menos fotos y nos concentramos en las subidas, bajadas, barrizales y cruces de ríos con ganas de llegar a Machete Pelao.

Hicimos una breve parada en el campamento Adán, donde dormimos la primera noche, para beber un zumo que nos preparó Ismael y despedirnos de los compañeros que se quedaban por 5 días. También aprovechamos para secar un poco las botas al sol, ya que iban cargaditas de barro.

Llegamos sorprendentemente frescos a El Mamey, se notaba el entreno de subidas a Montserrat (el de Barcelona, no el de Bogotá). Mientras esperábamos a que llegara el resto del grupo nos pegamos una duchita rápida de agua fría y comimos con los compañeros de ruta que completaron el trekking en 4 días.

Después de comer, nos volvimos a meter en el 4x4 para el movidito viaje hasta La Aguacatera, y desde allí 1h y media más por carretera hasta llegar a Santa Marta. Sobre las 17:00 de la tarde llegamos a la oficina de Expotur. Nos despedimos de compañeros y guías, cogimos nuestras mochilas grandes e hicimos el último esfuerzo de caminar 10 minutos con 10kg en la espalda hasta llegar a nuestro hostel.

Allí, tumbados en la cama después de la merecida ducha de agua caliente, debatimos si al día siguiente íbamos al Parque Nacional del Tayrona (a caminar 4h más) o nos quedábamos a descansar.

Día 5 - Opcional

Los que elijan hacer el itinerario de 5 días a Ciudad Perdida, el día 4, en lugar de ir desde el campamento Mumake hasta Machete Pelao de una sola tirada (~20km), estos se quedarán a dormir de nuevo en el campamento Adán, donde dormimos todos la primera noche.

Esta es una buena opción para la gente que no quiera caminar tantos kilómetros el último día, que no esté muy en forma o que se lo quiera tomar con calma. Mi consejo es, que si tenéis el tiempo limitado en Colombia, lo completéis en 4 días.

Por si os interesa, también podéis consultar estos posts sobre la Ciudad Perdida:

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Sobre mí


Txell

¡Hola! Soy Txell, viajera a tiempo parcial y amante del buen comer a jornada completa, y quiero compartir contigo mis experiencias a través de guías de viaje y reseñas de restaurantes.